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viernes, 11 de agosto de 2017

MEMORIA DEL SINDICATO “SOLIDARIDAD”, EN LA CIUDAD DE GDAŃKS. (II).

TESTIMONIOS DE SINDICALISTAS y TRABAJADORES. S.M.E.-LyFC.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

VISITA AL MUSEO DEDICADO A LA MEMORIA DEL SINDICATO “SOLIDARIDAD”, EN LA CIUDAD DE GDAŃKS.

SOBRE UNA VISITA A POLONIA (AQUÍ TERMINA).

   El edificio es imponente, cuya moderna construcción le da un sentido que nada podría envidiar de otros inmuebles destinados a la exaltación de la obra artística, por ejemplo. En este caso, rememorar una etapa particular y característica como la que quedó escrita en los anales de la Polonia más reciente, y ello a través de ese movimiento sindical sin precedentes, hacen crecer la verdadera devoción que dicho episodio representó para la liberación de un sector laboral oprimido, mismo que defendió sus principios y derechos al punto que el museo se convierte en punta de lanza para mostrarlos al mundo sin rubor alguno.

Número 1, del mes de abril de 1981 de la publicación denominada SOLIDARIDAD.

Entre abril y mayo de 1981, salía publicada LUX. La Revista de los Trabajadores, año XLIV, N° 312.

   Entre lo magnífico de aquellas instalaciones puede destacarse la enorme biblioteca, en la cual debe estar la summa de la bibliografía y la hemerografía dedicada al solo movimiento de liberación sindical, así como de la historia de otros sindicatos nacionales y extranjeros. Cuenta también con un archivo histórico e infinidad de salas donde queda un registro fehaciente que magnifica cada uno de los episodios que marcaron esa etapa, encabezada por su líder histórico: Lech Walesa. 

Aquí tienen ustedes la impresionante vista de la biblioteca.

   Imposible no referirme al resto de otras áreas en donde los especialistas, que desbordaron sensibilidad en su ejercicio de montaje, lograron lo imposible en lo posible de esa magnífica exposición permanente, de ahí que sea notoria la emoción que pretendo compartir con los amables lectores, ya que ese recinto es un auténtico modelo a seguir en cuanto al propósito que pretendan asumir, por ejemplo en nuestro propio país, aquellas instituciones sindicales que, a lo largo de su existencia, han logrado reunir o pueden justificar del mismo modo, un despliegue histórico de sus vidas, de su trayectoria, evitando con ello el olvido. Y esa demanda recae naturalmente en el caso del histórico Sindicato Mexicano de Electricistas, al que, sin ambages de ninguna especie seguimos perteneciendo –en espíritu-, jubilados, liquidados e integrantes de la reconocida “resistencia”.

He aquí la muestra del uso de transporte de la policía, a donde fueron detenidos, bajo represión y golpes cientos de trabajadores, sometidos seguramente a métodos de tortura. 

Cárceles recreadas en el propio museo, dan idea del maltrato a trabajadores durante aquel episodio histórico.

Uno de los mimeógrafos requisados, que luego, y con la sensible intención de recuperar la memoria, forman hoy día parte del discurso museográfico en la exposición.

   “Solidaridad” superó la represión más inimaginable impuesta por el estado. Esa dura realidad también quedó recreada en los escenarios donde sus integrantes pasaron penalidad y vejaciones bajo métodos de tortura. Allí se ve el uso de instrumentos como el mimeógrafo, del cual deben haber salido infinidad de impresos como boletines, pasquines anónimos en su mayoría, mismos que iban dando noticia e informando sobre este o aquel acontecimiento.
   En un libro adquirido en sus propias instalaciones, aparece interesante testimonio en el que el propio Walesa afirma lo siguiente:

Tuve la suerte de liderar una revolución excepcional, durante los años 1980 a 1989, en la que ganamos la Libertad gracias a nuestra lucha no violenta, a pesar de que anteriormente hubo por el mismo motivo derramamientos de sangre en 1956 en Budapest y en 1970 en las ciudades de la costa polaca.
   En agosto de 1980, a raíz de la victoria de nuestra huelga, se inició el desmantelamiento del comunismo. Se fundó el sindicato libre “Solidaridad”, que aglutinó a millones de personas en toda Polonia y dimos a otros pueblos un ejemplo de cómo liberarse de la esclavitud totalitaria. Nuestra resistencia continuó después con el apoyo del mundo solidario. Las negociaciones de la Mesa Redonda de 1989, que condujeron a la firma de un pacto histórico entre oposición y gobierno, marcaron el inicio del fin del comunismo, de su poder basado en la mentira.

   Esa es pues, parte de la grata experiencia que resultó de una visita imprescindible: la del museo dedicado a “Solidaridad”. 

El líder de “Solidaridad”, Lech Walesa en 1989.

miércoles, 9 de agosto de 2017

MEMORIA DEL SINDICATO “SOLIDARIDAD”, EN LA CIUDAD DE GDAŃKS. (I).

TESTIMONIOS DE SINDICALISTAS y TRABAJADORES. S.M.E.-LyFC.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

VISITA AL MUSEO DEDICADO A LA MEMORIA DEL SINDICATO “SOLIDARIDAD”, EN LA CIUDAD DE GDANKS.

SOBRE UNA VISITA A POLONIA (SEGUNDA Y ÚLTIMA PARTE).

I

   Acudir a la hermosa y reconstruida ciudad de Gdańks, que además comparte su historia con el río Motlawa en cuyo largo recorrido se pueden apreciar astilleros y otras estructuras ligadas con el mundo del mar, embarcaciones por decenas y un intenso transporte, ponen al visitante en lugar de privilegio. Fuera ya del sitio turístico y durante una mañana lluviosa, hubo oportunidad de conocer con todo detalle las instalaciones dedicadas a la memoria de ese episodio histórico que impulsó un sindicato poderoso, encabezado por su líder legendario Lech Walesa.


   La entrada daba una falsa idea de lo que al interior nos íbamos a encontrar en forma por demás contundente.


   Allí estaban a lo lejos una serie de construcciones destinadas a la vida laboral que fue todo un hito entre los años 80 y 90 del siglo pasado.


   Evidentemente, y casi al iniciar el recorrido, una de las primeras imágenes que pueden apreciarse es esta, donde aparece el famoso dirigente.
  


Aquí tienen ustedes parte de los primeros elementos museográficos que representan la vida al interior de los espacios en que aquellos trabajadores desempeñaban sus labores. El discurso museológico es notable y deja entender la postura de profesionales que entendieron con toda claridad los significados que el movimiento social representó en su momento.


Páneles con claras exposiciones y el recurso de proyección de diversas imágenes, complementan el ejercicio que la memoria de este sitio pretende afirmar.


CONTINUARÁ.

martes, 8 de agosto de 2017

SOBRE UNA VISITA A POLONIA (PRIMERA DE DOS PARTES).

TESTIMONIOS DE SINDICALISTAS y TRABAJADORES. S.M.E.-LyFC.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

¿CÓMO DIO A CONOCER LUX. LA REVISTA DE LOS TRABAJADORES EL MOMENTO EN QUE INICIABA LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL?

   Acabo de estar en Polonia. Dos sitios llamaron poderosamente mi atención. Uno es el emblemático museo dedicado al episodio sindical que encabezó en su momento Lech Walesa, concentrado en “Solidaridad”, esto en la hermosa ciudad de Gdanks y el otro, el campo de concentración de Auschwitz (según los alemanes); Oświęcim (según los polacos) en Kracovia. Sobre ambos tengo cosas muy interesantes que compartir con ustedes.
   Me referiré en primer lugar a Auschwitz, sitio en el que murieron poco más de un millón de personas entre 1940 y 1945 bajo los peores procedimientos de exterminio. En ese sentido, la guía, polaca de origen y que tiene un buen español aprendido y aprehendido también, enfatizó a lo largo del recorrido ciertos datos que acentuaban, seguramente el profundo y doloroso recuerdo que ese lugar emblemático conserva. Hoy, apenas es perceptible un aliento de sus oscuros significados, pero conforme avanzaba la visita, incorporaba, como fruto de la imaginación, olores de tragedia, el dolor mismo, la pérdida de libertad y una pesada loza que, para quienes habitaron temporalmente el sitio, representaba para ellos la amenaza de su desaparición en forma por demás incalificable.

La tristemente célebre “puerta de la muerte”. Fotografía del autor.

   Con motivo del inicio de la Segunda Guerra Mundial, LUX. La revista de los trabajadores del año 1939, no fue ajena a estos acontecimientos, de ahí que expresara en su número del 15 de septiembre de ese año su posición al respecto, evocando con difíciles palabras el significado de una confrontación, misma que dejó al final de la misma una dolorosa lección a la humanidad.

LUX. La Revista de los Trabajadores. Año XII N° 9, septiembre 15 de 1939, p. 7-8.

   Recuérdese con tristeza, que la segunda guerra mundial, estalló el 1° de septiembre de 1939.

CONTINUARÁ.

LAURO E. ROSELL, COLABORADOR EN LUX. LA REVISTA DE LOS TRABAJADORES.

CURIOSIDADES ELÉCTRICAS DE ANTAÑO EXHUMADAS HOGAÑO.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

   El autor que hoy aparece por aquí, fue un reconocido historiador, integrante de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, así como del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Comenzó sus actividades como fotógrafo a finales del siglo XIX y algunos de sus trabajos pueden ser apreciados en revistas con tema taurino o aquellas otras donde quedó testimoniada la arquitectura en sus diversas representaciones.
   Publicó alrededor de una veintena de libros, entre los que destacan títulos como Iglesias Coloniales de México, Conventos de México, Calles Legendarias o Históricas, Residencias Nobiliarias, Casas Históricas, Historia del Correo Mexicano, entre otras más.
   Al conocer y reconocer con detalle los contenidos de la célebre LUX. La Revista de los Trabajadores, cercana a sus primeros 90 años de existencia, hoy día sabemos que en diversas épocas se dio espacio a buen número de colaboradores cuyas plumas estaban plenamente reconocidas en el ámbito de la cultura nacional. Uno de ellos fue precisamente el autor de las presentes notas, mismas que dedicó a dar una semblanza sobre los medios de transporte público que existieron desde tiempos prehispánicos hasta los presentes por aquellos días del mes de mayo de 1939.

LUX. La Revista de los Trabajadores. Año XII N° 5, mayo 15 de 1939, p. 30.

jueves, 22 de junio de 2017

ALGUNAS NOTAS PUBLICADAS EN MARZO DE 1968.

CURIOSIDADES ELÉCTRICAS DE ANTAÑO EXHUMADAS HOGAÑO.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

   Como era costumbre, el Sindicato Mexicano de Electricistas, emplazaba a huelga, con motivo de la revisión a su contrato colectivo de trabajo, mismo que, entre otras cosas contaba con la demanda del aumento salarial. Esto no fue la excepción en el curso del primer trimestre de 1968, de ahí que en El Sol de México. Y en su edición del 1° de marzo de aquel año de 1968, se publicara la siguiente nota:


   Al día siguiente, hubo oportunidad de leer otra, misma que detallaba los aspectos relacionados con la solicitud en el incremento laboral, como sigue:

  
   Y desde luego, como por aquella época, el C. Secretario General era el antiguo compañero Luis Aguilar Palomino, no faltaron para él una serie de opiniones, a favor y en contra, tanto al interior como al exterior del propio espacio sindical. En ese sentido, y en las propias páginas de El Sol de México, en esta ocasión en la edición del 28 de marzo mismo, el Lic. Carlos Sodi Serret, quien era a la sazón Profesor de Práctica Jurídica en la Escuela Libre de Derecho, no desaprovechó la oportunidad para enviarle unas notas –al propio Aguilar Palomino, así como también a Napoleón Gómez Sada (padre)-, de quienes se refirió de la siguiente manera:


   En esa crítica, a los ojos de un jurista, pero también de alguien que, como muchos, no tenían una opinión afortunada hacia el gremio de los electricistas, forja un perfil que deja ver atributos y errores, sobre todo en el conflicto o la correcta falta de interpretación sobre las declaraciones que Aguilar Palomino hizo por aquellos días, y de la cual Gómez Sada, entonces dirigente del Congreso del Trabajo no estaba de acuerdo.

   Total, que conviene conocer sobre qué pensaban los dirigentes hace casi 50 años, cuando las condiciones eran totalmente distintas a las que hoy privan en un México que ha perdido toda capacidad de garantizarle a sus trabajadores el mejor de los bienestares.

lunes, 12 de junio de 2017

SOBRE ALGUNAS CONTINGENCIAS OCURRIDAS EN EL OTOÑO DE 1967.

CURIOSIDADES ELÉCTRICAS DE ANTAÑO EXHUMADAS HOGAÑO.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.


   Recientemente me había ocupado de un asunto inherente al malestar que clientes y empresarios habían mostrado, a raíz de los constantes apagones que se registraron en la zona centro, pero sobre todo en la capital del país durante el mes de abril de 1967. Sea como sea, el hecho es que poco a poco las cosas comenzaron a normalizarse.
   Es más, en un desplegado que mandó insertar el Sindicato de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana el 27 de septiembre se puede leer lo siguiente:


   Durante ese mismo mes, los daños que habían venido ocasionando huracanes y temporales de magnitud muy importante, dejaron en muy malas condiciones buena parte de la infraestructura controlada por la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, S.A., así como de la Comisión Federal de Electricidad. Por tal motivo, hubo necesidad de que la propia Compañía de Luz emitiera el siguiente aviso, con fecha del 4 de octubre:


   Fue tal el conflicto que, en otra “Editorial” ubicada en el Heraldo de México del 3 de octubre, se dan a conocer una serie de opiniones que valen la pena conocerlas para ponernos en la realidad de contexto:


   Y dio la casualidad de que para el 19 de septiembre, y en El Sol de México apareciera una nota más, insinuante de un estado de cosas que finalmente no prosperó, pero en el cual se contaba con un caldo de cultivo surgido de diversas circunstancias que venían o estaban involucrando a la Compañía de Luz y Fuerza del Centro (venía o estaba involucrada, sería la otra condicionante). El texto de aquella insinuante colaboración fue “cabeceado” como sigue: “Reestructurarán la Cía. de Luz a Favor del País” (sic).
   No podía ser mejor la intención con que se exhibió aquel texto en el que, de entrada, se apunta: “La industria eléctrica será reestructurada en forma nacional, a fin de que todas las compañías subsidiarias, la Comisión Federal y la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, armónicamente conjuntadas, rindan mayores beneficios al país.
   Y sigue así:
   “Lo anterior fue afirmado por Jorge Torres Ordóñez, secretario del exterior del Sindicato Mexicano de Electricistas, quien dijo que la necesidad de esa reestructuración general ha planteado modificaciones de fondo en todas las dependencias de la Cía. de Luz y Fuerza del Centro”.
   Lamentablemente no podría confrontar el dicho de este antiguo dirigente, pues no cuento para ello con LUX. La Revista de los Trabajadores, publicación de la que actualmente estoy realizando un amplio trabajo de acopio y digitalización para alcanzar en muy poco tiempo la totalidad de su edición, desde 1928 y hasta nuestros días, con lo que para el próximo año llegará a sus primeros 90 años de vida.
   De regreso a este apunte del que se desprenden diversas opiniones, se llegan a proponer los ocho puntos establecidos por la empresa para culminar en aquella nueva imagen que se pretendía. Me parece apropiado que, para no extender una opinión equivocada o sesgada, sea preferible incluir a continuación lo que directamente aparece en la edición del 19 de septiembre, como ya se indicó. Hagan ustedes su propio balance.



   Quizá por todas esas razones, no es casual que también, a través de la prensa se emitieran diversos mensajes subliminales que, como los de esta “Integración Eléctrica” también se proyectaba a través de El Sol de México, justo en su edición del 16 de agosto de 1967. Es decir, que algún plan venía orquestándose para aprovechar y adelantarse al discurso que vendría con motivo de la conmemoración al séptimo aniversario de la “nacionalización de la industria eléctrica”. Es bueno recordar que quien dirigía este diario, era un importante capitalista, José García Valseca, a quien seguramente aquellas circunstancias en tanto gente de capacidad económica importante, aplicada al proceso industrial, le generaban un problema de gran magnitud al verse afectado, como uno más, en la garantía de mantener estables sus proyectos, que por entonces seguían siendo ascendentes.


   Desconozco al autor de esta interesante ilustración, pero presenta a un “Prometeo” moderno que, montado en un “carro triunfal” el que lleva en su cara principal el escudo nacional, se une con un solo brazo al tiro de cuadrúpedos que seguramente desplazan dicha pieza. Con la otra mano, sostiene el rayo y, en primer plano aparece un sistema de engranaje que refleja lo perfecto que puede ser su funcionamiento en la medida de esa armonía que semanas más adelante se intentó divulgar, aunque sin resultados favorables, como se puede entender al concluir la nota que daba a conocer las intenciones de reestructurar a la Compañía de Luz y Fuerza a favor del país.

miércoles, 31 de mayo de 2017

HECHOS OCURRIDOS HACE 50 AÑOS, CLARO ANTECEDENTE DEL ATAQUE QUE DESDE ENTONCES PERVIVIÓ EN CONTRA DE LyFC, ASÍ COMO DEL S.M.E.

EDITORIAL.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

   Por un hecho aparentemente cotidiano, de los que sucedieron en otras épocas, fue que se desató fuerte campaña en contra de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, S.A. (CLyFC., S.A., por sus siglas) Esto ocurrió exactamente a partir de cierto número de apagones que ocurrieron al mediar el mes de abril de 1967.
   La prensa, sobre todo aquella que estaba plegada al estado, publicaba notas verdaderamente agresivas en contra de una empresa que, en su opinión, no estaba dando el servicio correcto, de ahí que se destacara lo irregular que significaba prestar servicio a los entonces poco más de seis millones de habitantes con que contaba la zona centro del país (y más que la zona central, la sola ciudad de México, para evitar cualquier confusión).
   Desde el Sindicato Mexicano de Electricistas (S.M.E., por sus siglas), su líder el C. Luis Aguilar Palomino expresaba o justificaba que los servicios de la CLyFC., S.A. estaban muy lejos de ser los adecuados para “la zona que servimos, que ha crecido en número de consumidores y en consumo por servicio en forma considerable”. El hecho es que ante la frecuencia de “apagones”, además de que los usuario se veían seriamente afectado, estaba otro sector, el de los industriales, quien aprovechando aquel pretexto, arremetió contra empresa y sindicato.
   Varios reportajes de los que dio cuenta El Heraldo de México y que incluyo poco más adelante, dejan ver que se puso en marcha un dispositivo para generar entrevistas y de estas aprovechar los testimonios que dejaban sin pies ni cabeza a las instituciones destinadas al buen servicio de electricidad. Sin embargo, y como ya quedó apuntado, fueron los industriales que se aprovecharon de aquel síntoma en el que, desde 1966 “el Presidente Gustavo Díaz Ordaz pidió la reestructuración de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, con el objeto de que se pudiera mejorar los servicios al público y evitar perjuicios al país”. Por tanto, las denuncias que provenían del sector empresarial eran como una especie de dardos envenenados.
   Se decía en esas mismas páginas del periódico consultado

Añadió el Jefe de la Nación a los representantes de los trabajadores, qu deberían considerar con serenidad, con ecuanimidad, con equidad y justicia, las peticiones que formularan (se refería al cuadro de peticiones que significaba la revisión al Contrato Colectivo de Trabajo) y las contraproposiciones que hiciera la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, para que no olviden ni por un momento que lo que estamos discutiendo no es un negocio particular, sino una cuestión vital, importante, para grandes sectores del pueblo mexicano, para la tranquilidad, para el esfuerzo, para el trabajo, para la vida cotidiana de muchos de nuestros compatriotas que esperan que todos tengamos el suficiente sentido de responsabilidad para no crear un grave problema al país…

terminaba diciendo Díaz Ordaz.

   En una situación muy semejante a la que se vivió poco antes de la extinción de Luz y Fuerza del Centro (LyFC, por sus siglas) en 2009, la que se planteaba en 1967, parece tener cercanía y razones. Veamos.
   “Si la empresa no ha mejorado sus servicios, no puede tampoco quejarse de la carencia de dinero.
   “Como ya lo publicamos en días pasados, el gobierno del Presidente Gustavo Díaz Ordaz ha proporcionado a la Compañía de Luz y Fuerza del Centro más de 1,500 millones de pesos para la realización de nuevas obras.
   “Pero al parecer éstas obras han servido poco, ya que la ciudad está en peligro de nuevas interrupciones en el suministro de energía”.
   En todo caso, era el recurso que limitaba la expansión y mejora del servicio eléctrico y no otra causa, frente al crecimiento lineal que se estaba dando por entonces. La zona urbana, suburbana y conurbada en este espacio territorial de nuestro país, llegó a tener en aquellas épocas un aumento en población, así como del que se registraba directamente en nuevas zonas residenciales o industriales, que ante su desmesura, rebasaban las expectativas frente a los proyectos que la CLyFC., S.A. tendría que poner en marcha, sin afectar los servicios. Y en todo caso, quedaba claro que su imagen se deformaba pues no se puede dar de comer a diez bocas cuando hay 20 o 30 esperando lo mismo pero que esas 20 o 30 aparecieron prácticamente de la nada.
   Otra declaración vino directamente de parte del Lic. Héctor Barona de la O, gerente de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (CANACINTRA, por sus siglas) quien apuntaba sobre la gravísima amenaza que significa para la industria la posibilidad de quedar sin energía eléctrica en el momento menos pensado y, visiblemente molesto, puntualizó:
   “El suministro de energía es el único sistema de la República que rompe la unidad en los servicios”.
   En medio de toda aquella gama de declaraciones, vino en seguida la publicación de una “Editorial” en el propio Heraldo de México (véase 20 de abril de 1967), donde  manifestaba en lo general las “injustificables deficiencias de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro”.
   Dado lo reciente que implicaba la “nacionalización” (y que más bien debe entenderse como una “mexicanización”) de la energía eléctrica en 1960, “hubo razones para pensar que el funcionamiento de tan importante recurso económico, iba a mejorar visiblemente, pues al efectuar tal hecho el gobierno contrajo el compromiso con la nación, de dar a ese servicio un impulso que lo pusiera a la misma altura que el progreso de México requiere. Cierto es que la nacionalización de una empresa puede representar el desastroso peligro de su burocratización, pero si como entonces manifestó el propio gobierno se iba a dar a la vital provisión de luz y energía eléctrica, todo el desarrollo indispensable para satisfacer las demandas crecientes del país, hubo motivos para pensar que ese elemento primordial para la vida contemporánea, entraba en un nuevo cauce de desenvolvimiento y de mejores posibilidades de servir a México. Pero por lo que vemos a la fecha, prevaleció entonces la burocratización sobre la modernización; se antepusieron las pequeñas ambiciones de funcionarios de distintas categorías a los requerimientos justos e inaplazables de la vida económica, y nuestra populosa capital y una vasta e importante región que la circunda, han sufrido y sufren hasta la fecha las consecuencias de una situación, en la que sin querer ahondar ni hacer cargos individuales, es tema del comentario público que hay incapacidad en el manejo de la industria eléctrica (…)”
   Hasta aquí con ese severo juicio, en el que, por un lado, se destacan circunstancias propias e internas, tanto en la CLyFC., S.A. como en el S.M.E. Las aseveraciones demasiado sesgadas, así lo plantean, sugieren o insinúan. El hecho es que no dejaba de tener razón el editorialista en turno, aunque sin comprender que la CLyFC., S.A. como el S.M.E. son o eran, en tanto instituciones entes orgánicos que podrían tener buen o mal comportamiento, dependiendo esto de diversos factores. Uno de ellos, el principal se fijaba en las condiciones económicas o presupuestales de que disponía la empresa. Lo demás, se garantizaba a través de los compromisos establecidos entre ambas partes para obtener, por consecuencia un buen resultado. Y aun así, eso no era visible ni posible.
   Finalmente, en otra edición del mismo periódico consultado (la del 21 de abril de 1967) se llegó a afirmar que “La Compañía de Luz y Fuerza del Centro tiene un retraso de dos años en su programa de obras, lo que da como resultado que la ciudad de México se encuentre en una situación crítica pues están en peligro de sufrir apagones ya no solo de horas, sino de días.
   “Lo anterior fue informado ayer por técnicos de la propia empresa –de los cuales no daremos a conocer sus nombres para evitarles represalias- los que describieron una situación sumamente grave, de emergencia.
   “El problema es éste:
   “La Compañía de Luz y Fuerza del Centro tiene plantas que sólo generan el 20 por ciento de la energía que distribuye al público. El 70% restante es generado por la Comisión Federal de Electricidad, la que vende el fluido a la compañía a un precio muy bajo (efecto que siguió siendo utilizado hasta antes de la extinción. N. del A.).
   “El precio a que vende la energía la Compañía de Luz es caro; mucho más alto que el que se paga en las grandes concentraciones urbanas e industriales de los Estados Unidos. Esto solo es atribuible a una mala administración.
   “No se puede afirmar que haya escasez de energía: para la zona que cubre la compañía, se tiene una capacidad de generación de 2 millones de kilovatios, 100 mil más que la demanda que es de 1.9 millones de kilovatios.
   “Sin embargo, esa energía no puede ser utilizada adecuadamente, debido al retraso de dos años que tiene la Compañía de Luz y Fuerza del Centro en su programa de obras, principalmente en lo que se refiere a la construcción de nuevas subestaciones y la reposición de redes de distribución”.
   El reportero concluye con lo que parece representar era EL ORIGEN DEL PROBLEMA:

   Como se puede ver, es demasiado grave la situación de peligro en que se encuentra la ciudad de México. Interrogamos a los técnicos sobre el origen del problema.
   Les preguntamos si la interferencia sindical había provocado el problema. Ellos contestaron que en una mínima parte.
   ¿Se podía sospechar de una falta de capacidad técnicas de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro), preguntamos. Ellos contestaron que cuentan con técnicos de los más capaces del país.
   “La mafia del señor Garduño (se refieren al Lic. Eduardo Garduño, entonces nuevo Presidente y Gerente General de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, S.A.) tiene una gran culpa –señaló uno de los técnicos- porque no han dejado desarrollar los planes de quienes sí conocen la realidad del problema. Se ha integrado una especie de élite, de estado mayor de Eduardo Garduño y sus miembros que son los únicos que deciden lo que se hace, y los únicos que incluso tienen acceso a los planes generales de la empresa. Actúan, francamente, como si la Compañía de Luz siguiera siendo extranjera y no se hubiese convertido en una empresa de interés social”.
   “Un técnico llegó a afirmar: “Reconocemos que toda la ciudad está en peligro. Y haciendo una comparación con ciudades de los Estados Unidos y Europa, el problema de la ciudad de México es espantosamente grave”.
   “La energía la cobra cara la Compañía de Luz y Fuerza del Centro ya que por la concentración urbana e industrial a que presta servicio, el precio debería ser el más bajo de todo el país. Por otra parte, se han invertido más de 1,500 millones de pesos en los últimos tres años, en nuevas obras, según ha dicho Garduño.
   “Sin embargo, la ciudad de México se encuentra en una situación de emergencia”.
   He allí el quid del asunto. Al parecer todo para indicar que los propios administradores bloqueaban, y daban línea a lo que sí y a lo que no. Fenómeno aparentemente sintomático que pervivió y que luego, hizo agua en sexenios como los de Ernesto Zedillo, Vicente Fox hasta quedar eliminados para siempre, como sucedió en el infausto que le correspondió a Felipe Calderón.
   Para concluir, con estos datos, apenas una breve síntesis de lo que sucedía al interior de la empresa, pero que era el blanco del conflicto aquí ventilado, puede entenderse como uno más de los capítulos en que el estado fue cercando lentamente a este sector y ya, para 2009 terminó poniéndolo ante el paredón, entregándolo –en apariencia a C.F.E.-. Pero la realidad es que se le ponía, en charola de plata a los capitales extranjeros quienes todos, como en su propia casa, podían entrar y salir, pues contaban con la llave que había sido confeccionada con verdadero arte a partir de la Reforma energética y sus leyes secundarias. Hoy, ya lo vemos, su consecuencia aplasta a usuarios no sólo en términos de lo caótico que todavía arrastra la C.F.E. para emitir recibos correctamente, sino también en lo que respecta a otros elementos como el gas, el teléfono, la gasolina o el diesel, que ya decía, manejan a su antojo los capitalistas extranjeros.
   Gracias de veras por la llegada de esa Reforma energética y sus leyes secundarias. Pero el hecho es que han producido una grave afectación a los habitantes de este país, quienes seguimos padeciendo, y seguiremos, eso parecer ser el futuro, hasta en tanto no existan condiciones de una renacionalización, tal como estaba planteada en el ya inexistente art. 27 de la Constitución Política de este país, que por cierto, ¿cómo se llama?

   A continuación, tendrán ustedes oportunidad de leer íntegramente los textos aquí consultados y analizados.









   A lo mejor, todo esto se inscribe en el principio del fin para una empresa supuestamente "nacionalizada", a la cual fueron ahogando lentamente, hasta que fue necesario declarar la extinción.